El futuro está en nuestras manos

“Get on with it!”. Así se le expresaron varios importantes miembros del Congreso a José Carrión, presidente de la Junta de Control Fiscal, al preguntarles qué harían por Puerto Rico. A los atónitos 57 miembros e invitados de CEAL, que celebraban su reunión mensual el 25 de enero en el Hotel Vanderbilt, esto no era lo que deseaban oír.

Continuaba Carrión que tanto los Congresistas, como los Senadores y “staffers” con la cual se reunía la Junta les impartían el mismo mandato. “No vamos a implementar ayudas para Puerto Rico hasta que no veamos que hayan comenzado un proceso ordenado de organizar sus finanzas”. El mensaje no puede haber sido más claro y contundente.

Para la fecha en que se llevó a cabo la actividad, la Junta todavía no había recibido el tan esperado Plan Fiscal en donde el Gobierno delineaba como planificaba salir de la crisis económica. El primer Plan, sometido por la Administración del pasado gobernador Alejandro Garcia Padilla, fue rechazado por no cumplir con los objetivos trazados por la Junta sobre cómo pagar la deuda y organizar las finanzas del país en un lapso de diez años. Por otro lado, los Estados Financieros del Gobierno datan del 2014, por lo que hubo que contratar a una firma de contabilidad para reconstruirlos hasta el presente. Sin embargo, señalaba Carrión, los resultados de la auditoria confirmarán lo que ya es de conocimiento amplio: que las finanzas públicas están insolventes.

Carrión aclaró que habían tenido reuniones fructíferas con la nueva administración de Ricardo Rosselló y preveía que el Plan a someterse a la Junta debería cumplir con las expectativas de ambos. Añadió que tanto las reuniones con el Gobierno como las internas se daban en un ambiente de camarería y que hasta el momento, todas las decisiones de la Junta habían contado con el apoyo unánime de cada uno de los miembros. Señalaba  que cada integrante de la Junta tiene un peritaje específico. Por ende, cuando se discutían temas relacionados al peritaje de un miembro en particular, esa persona tomaba el liderazgo en las discusiones.

Puerto Rico tiene el talento, los recursos y la infraestructura para lograr salir de esta crisis apuntaba Carrión, aunque la misma requerirá tiempo, paciencia y perseverancia. El liderazgo para diseñar e implementar estas estrategias le toca al Gobierno. La función y responsabilidad de la Junta se limita a velar por los  “guardrails”  o limitaciones impuestas por el Plan Fiscal, de modo que se obtengan los resultados esperados en el tiempo estipulado.

Uno de los retos que tenemos es la carencia de tiempo. El tema de salud y la falta de fondos que se avecina es preocupante y posiblemente es aquí donde tengamos la mejor posibilidad de persuadir a los miembros del Congreso en asistirnos. Sin embargo, todos han sido enfáticos que cualquier asistencia que brinde el Congreso tendrá que ser equivalente a las que actualmente se les ofrece a los estados o a los territorios. Carrión enfatizó que, a su entender, someter propuestas que solo beneficien a Puerto Rico no serán acogidas por el actual Congreso Republicano.

En resumen, hay que ponerse a trabajar y dejar de esperar que Washington, como en épocas anteriores, nos facilite incentivos que apliquen solo a Puerto Rico. Solo mostrando resultados concretos encontraremos un Congreso más dispuesto a “darnos la mano”.

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